martes, 19 de mayo de 2015

TERCERA RAZA RAIZ: LEMURIANA,


lunes, 18 de mayo de 2015

17- Tercera Raza Raíz: Lemuriana

Capítulo XXXIII
LA TIERRA: LA TERCERA RAZA-RAIZ (LA LEMURIANA)
(PM 82. IL II 359-360:329.) Durante la tercera Raza, la lemuriana, conocida en la literatura hindú como los Dánavas, continuó el proceso de recapitular las tres primeras rondas, todo lo cual sucedió en la mitad de la tercera ronda, repitiéndose en esta tercera Raza. Esto implicó la materialización de los hombres en el plano físico, y su separación en sexos. Antes de estudiar el proceso detalladamente consideraremos primero, sin embargo, las condiciones físicas de la tierra misma.
(PM 74.) La tierra había estado cambiando lentamente. "La gran Madre trabajó bajo las olas. . . trabajó más duramente para la tercera (Raza) , y su cintura y ombligo aparecieron sobre el agua. Era el Cinturón, el Himávat sagrado, que se extiende          en torno del mundo" (La Doctrina Secreta, II, 419) .
El mar al Sur de Plaksha cubría el desierto de Gobi, Tibet y Mongolia, y la cadena himaláyica emergió de las aguas al Sur de aquel mar.
Lentamente apareció la tierra, desde el pie de los Himalayas, hasta Ceilán, Sumatra, Australia, Tasmania e Isla de Pascua; hacia el Oeste hasta Madagascar y parte de M rica; incluidos también Noruega, Suecia, Siberia Oriental y Occidental, y Kamschatka. Este vasto continente era Lemuria -la cuna de la Raza en la que iba a aparecer la inteligencia humana. Su antiguo nombre es Shálmali.
( SAL 14. ) El continente ecuatorial de Lemuria, en la época de su máxima expansión, casi circundaba el globo, extendiéndose desde el sitio de las actuales Islas del Cabo Verde a unas pocas millas de la costa de Sierra Leona, en dirección Sudeste a través de M rica, Australia, islas Sociedad y todos los mares intermedios, hasta un punto que distaba escasos kilómetros de un gran continente isleño -de un tamaño aproximado
a la actual Sudamérica- que se extendía sobre el resto del Océano Pacífico e incluía al Cabo de Hornos y parte de la Patagonia.
( PM 75. ) En el curso de las edades el vasto continente experimenta muchos desgajamientos, y se divide en grandes islas. Noruega se hunde y desaparece. 700.000 años antes que empezase el Eoceno del Terciario
hubo una gran explosión de fuego volcánico, se abrieron abismos en el lecho oceánico, y Lemuria desapareció como continente, dejando sólo fragmentos tales como Australia y Madagascar, con la Isla de      Pascua, que se sumergió y luego volvió a surgir.
( SAL 38-39:41. ) La destrucción de Lemuria se produjo principalmente por fuego, por acción volcánica. Fue barrida por cenizas ardientes y polvo inflamado de innumerables volcanes; éstos, junto con una gran cantidad de lagos y pantanos, eran característicos de la superficie terrestre. De manera que los lemurianos fueron principalmente destruidos por fuego y asfixia, a diferencia de la siguiente Raza, la de la Atlántida, que pereció en su mayoría ahogada. Otro contraste entre la destrucción de Lemuria y la de la Atlántida consiste en que mientras las cuatro grandes catástrofes completaron la destrucción de la Atlántida, Lemuria fue devorada por fuegos internos, y la acción volcánica fue incesante.
( PM 75.) Hacia la mitad de la vida de Lemuria, tuvo lugar el gran cambio climático, que mató a los que quedaban de la segunda Raza, junto con su progenie, la tercera Raza primitiva. "El eje de la rueda se ladeó. El Sol y la Luna no brillaron más sobre las cabezas de esa porción de nacidos del sudor; la gente conoció la nieve, el hielo, la congelación, y hombres, plantas y animales menguaron en su crecimiento"
( La Doctrina Secreta, II, 343-344 ) .  Los brillantes   matices del trópico se desvanecieron antes de la respiración del rey de la nieve; empezaron los días y noches polares de seis meses, y durante un lapso los restos de Plaksha apenas evidenciaron una escasa población. Sin embargo, la Tierra Sagrada Imperecedera continuó existiendo como antes.
( MW 95-96.)  Volviendo ahora a la Raza misma, con sus siete subrazas distintas, veremos que los muchos esquemas de reproducción, característicos de la tercera ronda, reaparecen en esta tercera Raza y de   hecho  siguen            simultáneamente en diversas partes de la tierra. El grueso de la población atravesó las sucesivas etapas y eventualmente se convirtió en ovíparo. Parece que los diversos esquemas de reproducción eran adecuados para los egos en diferentes etapas de la evolución; los primeros se mantuvieron en actividad para los egos retrasados, después que el grueso de las personas se les adelantó.
Estos cambios empezaron unos 16 millones y medio de años atrás, y ocuparon 5 ½ a 6 millones de años; los cuerpos físicos cambiaban muy lentamente, teniendo lugar con frecuencia la reversión. Además, la cantidad original era pequeña y necesitaba tiempo para multiplicarse.
( PM 78. ) La separación de los sexos tuvo lugar en el Período Secundario, habiendo existido entonces la tercera Raza durante 18 millones de años, tal vez mucho más; pues empezó en el período jurásico del Secundario, o edad mesozoica, el Período de los Reptiles, como a veces se lo llama.
( MW 96. ) Cuando el tipo ovíparo se estabilizó, el huevo fue preservado dentro del cuerpo femenino, y la reproducción asumió la forma que todavía persiste.
( SAL 21. ) Mientras los cuerpos lemurianos estaban compuestos por gases, líquidos y sólidos, al principio predominaban los líquidos y los sólidos, pues todavía su estructura vertebrada no se había solidificado en huesos como los nuestros y, por tanto, no podían estar de pie. De hecho, sus huesos se doblaban, como ocurre hoy en día con los huesos
de los infantes. Recién hacia la mitad del período lemuriano el hombre desarrolló una sólida estructura ósea.

SEGUNDA RAZA RAIZ O HIPERBÓREA,








SEGUNDA RAZA RAIZ O HIPERBOREA.

Esta raza apareció en el escenario terrestre como resultado de las incesantes transformaciones que a través del tiempo experimentó la 1ª Gran Raza Raíz. Habitó las regiones boreales que como herradura continental circundan el Casquete Polar Norte, ocupando el actual norte de Asia, Groenlandia, Suecia, Noruega, etc., extendiéndose hasta las Islas Británicas.

Esta fue una época de variadísimas mutaciones en la Naturaleza. Gran diversidad de especies se gestaron en el tubo de ensayo de la Naturaleza, cuyos 3 reinos todavía no estaban del todo diferenciados. El clima era tropical y la tierra cubierta de gran vegetación.
El ser humano continuaba siendo andrógino, reproduciéndose por brotación, sistema que continúa activo en los vegetales.
Es imposible hallar restos de las primeras Razas primigenias porque la Tierra estaba constituida de protomateria, semietérica, semifísica. Sólo en las Memorias de la Naturaleza pueden los grandes clarividentes estudiar la historia de estas Razas.

Después de muchos años vino la segunda raza, la hiperbórea. Ellos habitaron un área como herradura del actual polo norte incluyendo Siberia. Se habla de ellos como la antigua Arcadia. Ellos eran entre físico y etérico, y también flotaban. Su fauna era una mezcla de los reinos animal y vegetal, vegetal y mineral.
Ellos se reproducían por brotación. Les salía un bebe como si fuera una rama. Lo arrancaban a cierto punto y ya era una criatura más. Era una raza muy espiritual y guerrera por naturaleza. Ellos efectuaban sus guerras más bien de tipo espiritual. Ellos eran gobernados por los Dioses directamente. Ellos sentían la espiritualidad, por ejemplo, cuando veían un bosque no le veían como nosotros. Sino que ellos veían al bosque y a sus elementales y toda su estructura etérica. Al ver otro planeta podían ver la vida que había allá.
Ellos terminaron como raza unos involucionando y otros evolucionando. Decían los antiguos Aztecas "que fueron tragados por huracanes". Los que evolucionaron pasaron al astral y los que involucionaron se convirtieron en monos. A la fecha existen seres protoplasmáticos e hiperbóreos, en lugares muy aislados.







PRIMERA RAZA RAIZ O PROTOPLASMÁTICA

Runas.
PRIMERA RAZA RAIZ O PROTOPLASMÁTICA

Habitó lo que hoy conocemos como el Casquete Polar Norte, la Tierra de Asgard, citada en antiquísimas tradiciones como la lejana Thule paradisíaca, la Isla de Cristal. La Raza Polar se desenvolvió en un ambiente totalmente distinto al actual. En aquella época la Tierra era propiamente semietérica, semifísica; las montañas conservaban su transparencia y la Tierra toda resplandecía gloriosamente con un bellísimo color azul etérico intenso.
Producto maravilloso de incesantes evoluciones y transformaciones que otrora se iniciaran desde el estado germinal primitivo, la 1ª Raza surgió de las dimensiones superiores completa y perfecta.
Incuestionablemente la 1ª Raza jamás poseyó elementos rudimentarios ni fuegos incipientes. Para bien de la Gran Causa lanzaremos en forma enfática el siguiente enunciado: “Antes de que la 1ª Raza humana saliera de la cuarta coordenada para hacerse visible y tangible en el mundo tridimensional, hubo de gestarse completamente dentro Jagad-Yoni, la “matriz del mundo”.
Extraordinaria humanidad primigenia, andróginos sublimes totalmente divinos, seres inefables más allá del bien y del mal.
Prototipos de perfección eterna para todos los tiempos, seres excelentes semifísicos, semietéricos con cuerpos protoplasmáticos indestructibles de bello color negro, elásticos y dúctiles, capaces de flotar en la atmósfera.
Con el material plástico y etéreo de esta Tierra primigenia se construyeron ciudades, palacios y templos grandiosos. Resultan interesantísimos los Rituales Cósmicos de esta época. La construcción del templo era perfecta. En las vestiduras se combinaban los colores blancos y negros para representar la lucha entre el espíritu y la materia. Los símbolos y objetos de trabajo se usaban invertidos para representar el Drama que se proyecta en los siglos: el descenso del espíritu hacia la materia. La vida estaba hasta ahora materializándose y debía dársele expresión simbólica. Su escritura gráfica fueron los caracteres rúnicos, de gran poder esotérico.
Es ostensible que todos esos seres ingentes eran los fuegos sagrados personificados de los poderes más ocultos de la Naturaleza.
Esa fue la Edad del fisiparismo, aquellas criaturas se reproducían mediante el acto sexual fisíparo, “según se ha visto en la división de la célula nucleada, en la que el núcleo se divide en dos subnúcleos, los cuales o bien se desarrollan dentro de la pared celular, o la rompen y se multiplican hacia el exterior como entidades independientes”.
En aquellos seres andróginos (elementos masculino y femenino perfectamente integrados) la energía sexual operaba en forma diferente a la actual, y en determinado momento el organismo original del padre-madre se dividía en dos mitades exactas, multiplicándose al exterior como entidades independientes, proceso similar a la multiplicación por bipartición o división celular. El hijo andrógino sosteníase por un tiempo del padre-madre. Cada uno de estos sucesos de la reproducción original, primigenia, era celebrado con rituales y fiestas.
Incuestionablemente la Isla Sagrada, cuna del primer hombre y morada del último mortal divino, existe todavía en la cuarta dimensión como insólita morada de los Hijos del Crepúsculo, Padres Preceptores de la humanidad.
Tierra del amanecer, mansión imperecedera, celeste paraíso de clima primaveral allende los mares ignotos del Polo Norte.
Magnífico luce en el Septentrión aquél Edén de la cuarta coordenada, continente firme en medio del gran océano.
“Ni por tierra ni por mar se logra llegar a la Tierra Sagrada”, se repite vehementemente en la tradición helénica.
“Sólo el vuelo del espíritu puede conducir a ella”, dicen con gran solemnidad los viejos sabios del mundo oriental.
La primera raza que pobló la tierra era de naturaleza más bien etérica. Eran semi transparentes. Incluso el mismo planeta tierra no era sólido como ahora, era etérico. Todo era semi físico, semi gaseoso. El color de los protoplasmáticos, o polares era oscuro sin llegar al negro de la raza negra. No es difícil imaginarse una raza de color brillante que no tocaba el suelo. Pues la raza negra son los descendientes directos como lo comprobaron los científicos que investigaron la piel humana. Con el tiempo se han venido aseverando una serie de observaciones hechas. La constitución de los protoplasmáticos les permitía hacerse gigantes o empequeñecerse hasta un punto mi NIMO.
Esta raza vivió en lo que hoy es la región nórdica. Llamaban a su isla la isla de Avalon o Thule.
(Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas, entre ellas Morgana. En un principio se creía que la palabra Ávalon era una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de lashadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de "isla de las manzanas". Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galésse dice 'afal' (con la pronunciación de la "f" como "v").
Avalón también fue llamada Ynys Witrin, que significa Isla de Cristal.) -Nota de Wikipedia

El Calendario Azteca, o Piedra Solar de los Aztecas nos habla de las razas. Y nos dicen que la 1ª raza fue devorada por los tigres. Ellos relacionaban al tigre con la sabiduría. Esto sucedió antes de dar paso a la segunda raza. Los Aztecas como los Romanos tenían sus caballeros tigre y sus caballeros leopardos. Ellos lo consideraban un grado de sabiduría.
Uriel fue rector de esta raza y les dejo las

miércoles, 29 de abril de 2015

UNA CIUDAD FLOTANTE,

Articulo

Habitantes de una aldea ven una ciudad flotante en el cielo de Nigeria.

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Durante los últimos años ha habido muchas historias fascinantes alrededor del mundo, de seres extraños u objetos que aparecen en los cielos en diferentes partes del mundo, casos completamente inexplicables para la ciencia.
No hace mucho tiempo apareció una de esas apariciones inexplicables y espectaculares que en su tiempo paso desapercibida por casi todo el mundo, pero que sigue siendo un gran misterio para los estudiosos de estos extraños fenómenos.
La historia es de que cientos de habitantes de una aldea lejana a la ciudad de Buauchi en Nigeria vieron una gran ciudad flotando en el cielo por encima de su aldea, cabe señalar que desde tiempos atrás y ahora varios contactados, canalizadores y videntes afirman en sus mensajes que algo similar a lo sucedido en este grandioso caso les fue relatado, sobre las ciudades flotantes listas para evacuar a la humanidad, según ellos estas ciudades naves salvarían a los humanos de las catástrofes que estarían por suceder en un futuro en la Tierra, salvando a todos los niños, mayoría de las mujeres y a todos los hombres justos.
Esta noticia fue publicada en un periódico local de esa ciudad de Nigeria con el siguiente titulo:
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The day city over dulali village in Buauchi
El lugar donde ocurrió esta impactante noticia es en un pueblo lejano llamado Dulali, situado en el estado de Bauchi, en Nigeria, todo esto ocurrió en marzo de 2011, donde prácticamente todo el pueblo que consta de unos pocos cientos de personas vieron una luz brillante en el cielo inmediatamente después de la oración de la mañana en la mezquita local. Poco después, vieron una “ciudad voladora” masiva o “ciudad flotante”descendiendo desde fuera del cielo.
Uno de los testigos presenciales, Saidu Meshai, quien se gana la vida preparando el té, el café y las bebidas de chocolate caliente para los locales, dijo a los periodistas de un periódico nigeriano que vio la luz en el cielo después de la oración de la mañana en la mezquita local mientras se preparaba para comenzar el trabajo del día.
Saidu y cientos de otros aldeanos, incluido el Jefe Imam de la mezquita de la aldea, Mallam Shehu Liman, vio una luz brillante en el cielo que daba la apariencia que estuviera cayendo sobre la aldea. Según Saidu
“Apareció una amplia masa grande de algo que parecía una nube de la nada, y que volaba lentamente sobre el pueblo justo a la altura de un árbol promedio.
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La nube era transparente y luminosa además vi hermosos edificios altos en su interior. Era como una ciudad voladora y muy brillante. Y de ella podía escuchar el sonido de las máquinas que hacen ruido tal como se escucha en la fábrica de cemento de Ashaka”.
Para que esto fuera a un más sorprendente y tuviera más veracidad Saidu no fue el único testigo de esta increíble experiencia, casi habría sido imposible tomar su testimonio como un hecho. Pero fue entonces cuando se descubrió después de su declaración de la “ciudad voladora ‘ que increíblemente fue presenciado por casi todos los habitantes del pueblo, de hecho eran cientos de ellos, incluso hasta el Jefe Imam de la Mezquita del pueblo. Además se podría decir que todos los niños y adultos de esa lejana aldea vieron lo mismo y corroboraron la misma historia.
Otro testigo que dio su testimonio, Dauda Mohammed, un agricultor, también vio el OVNI mientras él estaba fuera en los campos. Dijo que se dio cuenta de el OVNI en el cielo y que estaba más sorprendido que asustado. Él también dijo que vio a los edificios de la “ciudad flotante”, que apareció envuelta en nubes.
Un niño de 10 años de edad, Ibrahim, que fue entrevistado por los reporteros locales del periódico dijo que vio el “OVNI” que pasa detrás de un árbol y que aparecen en el otro lado. El joven parecía estar evidentemente confundido acerca del objeto extraordinario, porque él parecía pensar que el OVNI pasó a través de los árboles.
Cuando se preguntó a los aldeanos por su opinión acerca de lo que vieron, ellos expresaron la opinión de que era obra de Dios. El Jefe Imam de la aldea, Mallam Shehu Liman, confirmó el avistamiento. Él lo atribuyó a “Alá” y el “genios”, una referencia a los espíritus en el folclore islámico y árabe.
Mallam Shehu Liman quien era el Jefe Imam de la aldea. Confirmó en el consenso general de los habitantes del pueblo y específicamente afirmó que:
“Creemos que tal vez Dios usó estos avistamientos para que podamos abrir los ojos para ver cómo los genios (espíritus) viven en su propio mundo. Alá es grande, y no hay nada que no puede hacer en la tierra. Exactamente dos semanas después de que aparece en nuestro pueblo, ese objeto volador visitó de nuevo nuestro pueblo, y se quedó en el cielo errante por el pueblo durante casi una hora y después se fue. Estamos contentos porque demuestra que somos un pueblo especial; otras ciudades alrededor ni siquiera se les da ese privilegio “.
Cuando se le preguntó si el pueblo había presentado una queja formal o reportar a las autoridades locales, el Imam dijo que no vieron la necesidad de informar de este evento, ya que el objeto volador no había perjudicado a ninguna persona no había heridos, y todos estaban convencidos de que era sin duda una visita positiva y no negativa!
La descripción anterior de estos aldeanos acertadamente entra en la categoría del avistamiento de un objeto volador no identificado, popularmente llamado OVNI o platillo volador, un fenómeno paranormal que es ampliamente conocido y reportado en el mundo occidental, pero esta palabra nunca se escuchó o se habla en esta parte del mundo.
De una manera que recuerda el pasaje bíblico, Apocalipsis 21: 2 .
“Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.”
Por supuesto, nadie hubiera creído la historia si sólo Saidu lo había presenciado. Muchos hubieran pensado que había “fumado algo.” Pero prácticamente todo el mundo en el pueblo logro ver la “ciudad voladora” que desciende del cielo.
Yau Kaugama, un funcionario político del área del gobierno local, comentó: “Creemos que es un signo de lo que esta por venir algo grande va a salir de ese pequeño pueblo. Algo así como un gran invento, que afectará o beneficiara a la vida de la humanidad “.
Cuando fue contactado, el Presidente de Darazo área del gobierno local en el momento del avistamiento, Hon. Sabo Bako Sade, dijo que estaba al tanto de la visita paranormal en Lanzai y se habría llevado a cabo una investigación a fondo, pero fue en ese momento del incidente cuando todas esas zonas estaban ocupadas por merodeadores ladrones armados que atacaban las estaciones de policía y robaban los bancos en su área del gobierno local.
Insistió en que el tipo de aparición sobrenatural nunca había ocurrido en Darazo desde la creación de la zona, y nunca había sido informado de nuevo después de los incidentes Dulali. Él dijo:
“Cuando me enteré de la noticia al principio pensé que era una broma, o un rumor salvaje circulado por la gente, porque en ese momento estábamos siendo atacados por matones a quienes no pudimos determinar si eran Boko Haram o ladrones armados. Estábamos bajo una enorme presión. Pero el avistamiento sobrenatural en Dulali fue especial, esto que paso fue extraordinario fue una experiencia de vida, incluso para mí como político. Planeé la creación de un comité de investigación exhaustiva sobre el incidente, pero me ataron las manos en ese momento “.
Cabe señalar que en este pueblo alejado de las ciudades los habitantes no cuentan con electricidad mucho menos con aparatos como radios, televisores, móviles etc,.. por lo tanto no están contaminados de la mente para así poder decir que todo esto lo repitieron de una historia de una película o cualquier historia del internet.
Muchos usuarios de las redes sociales dan sus opiniones: algunos aseguran se trata de un espejismo lo que vieron estas personas, otros se trata de un verdadero avistamiento de una ciudad flotante traída a la Tierra por extraterrestres para salvar a la humanidad, algunos piden pruebas absurdas como que porque ninguno de los aldeanos le saco una foto con su movil, sabiendo que en este remoto pueblo la gente carece de todos estos aparatos electrónicos.
Realidad o no esta es una muy buena historia de lo que sucedió en ese pueblo de Nigeria
Extranotix.
anabel

domingo, 29 de marzo de 2015

LOS 10 PRINCIPIOS DE LA HERMANDAD BLANCA


Los 10 Principios Espirituales de la Hermandad Blanca

En 1996, en un encuentro físico con un ser intraterreno en las selvas del Paititi, en Perú, recibí un conjunto de principios espirituales que rigen la vida de una secreta sociedad subterránea: La Hermandad Blanca. Aquel grupo de seres, entroncados con viejas leyendas budistas que hablan de Shambhala y los Himalayas, se hallarían trabajando secretamente en diversos puntos del mundo, ocultos en sus Retiros Interiores esperando el momento en que el hombre de la superficie asuma su rol y misión dentro del orden de un Plan Cósmico.
Todo esto puede sonar a fantasía. Pero para nosotros, que tuvimos la experiencia de ver físicamente a esos seres, fue real. Y lo sigue siendo, pues hemos mantenido el contacto en cada viaje o expedición que realizamos a los más importantes centros de poder en el mundo.

El punto de partida para mí fue aquel viaje a Paititi de 1996 y el encuentro con Alcir, el guardián intraterrestre del legendario Disco Solar. Fruto de ese contacto, se desprenden estas “leyes místicas” que pueden ser aplicadas  por todo caminante de la luz. Aunque las he publicado en uno de mis libros, para aquellos que no han tenido acceso a esa información, presento aquí un breve resumen de “El Decadron”, los 10 Principios Espirituales intraterrenos.




La Sabiduría de los Retiros Interiores.

La existencia de Shambhala, ciudad matriz del reino subterráneo de Agartha, está más cerca de la ficción que de la realidad para el hombre común. Como en su momento se juzgó a Troya, o la existencia de tierras más allá de los mares en tiempos de Colón. Sin embargo, la existencia de esos túneles, e incluso de verdaderas ciudades intraterrenas abandonadas —como la misteriosa Cueva de los Tayos, en el Ecuador— ha venido reuniendo el interés de connotados científicos e investigadores. Son lugares que han podido ser visitados, fotografiados y estudiados. La leyenda es real.
Lo inquietante, no obstante, no es la propia existencia material de estas galerías artificiales, construidas por una civilización desconocida hace miles de años. El verdadero misterio se encuentra en los habitantes de aquellos laberintos del “mundo de abajo”: ¿Quiénes son? ¿Por qué no se muestran abiertamente? ¿Cuál es su relación con la humanidad? Desde los Nagas de los Himalayas, a la creencia del “Uku Pacha” o mundo subterráneo en el antiguo Perú, las referencias a aquellos esquivos maestros de largas túnicas blancas es abundante. En la actualidad, los acercamientos con ellos se han seguido produciendo, pero en un marco de discreción y silencio. Y hay más de una razón para explicarlo.
La leyenda cuenta que en tiempos muy antiguos existieron importantes civilizaciones, muy anteriores a Sumeria, Egipto o la cultura Maya. Me refiero a una verdadera humanidad perdida que se remonta a la época del llamado “diluvio universal”, un evento catastrófico que más de un mito menciona sin importar en que parte del mundo lo escuchemos. Lemuria, Hiperbórea o Atlántida, son algunos de los nombres que señalan aquellos tiempos “pre diluvianos”, en extremo desconocidos por el hombre. Esas civilizaciones prehistóricas habrían existido. Y al conocer su destrucción —reza la leyenda— un grupo de sabios maestros se establecieron en refugios previamente construidos bajo la superficie del planeta, en zonas de difícil acceso, como gigantescos desiertos, altas cadenas montañosas o selvas impenetrables. La leyenda sostiene, además, que en su nueva morada subterránea depositaron los anales de su cultura, un archivo inimaginable de conocimiento, y que sería puesto a disposición de la humanidad de superficie cuando ésta demuestre que se encuentra preparada para conocer su verdadero origen, destino y misión. Así, sus moradas subterráneas se transformaron en templos, y desde aquel entonces se les llamó Retiros Interiores.






El Decadron sintetiza parte de esa sabiduría espiritual que protegen y que recuerda la esencia de las más importantes enseñanzas filosóficas de todo el mundo antiguo.

Primera Ley
: “El verdadero estudiante de la vida empieza estudiándose a sí mismo”.

Este principio, el más importante de todos, afirma que el verdadero estudiante de la vida, de la Tierra, o del infinito Cosmos, al comprender la existencia y naturaleza de una gota de agua puede fundirse con el océano. Una criatura viviente y una estrella no están tan separadas como podrían aparentarlo. Cada existencia se encuentra interconectada y se rige bajo las mismas leyes. Según viejas enseñanzas esotéricas, la atenta observación de uno mismo puede transformarse en una herramienta poderosa para penetrar en los misterios de la naturaleza y sus mecanismos. De hecho, los Maestros de la Hermandad Blanca resaltan por su profundo conocimiento del planeta y el Universo. Su formula no sólo se basa en el importante archivo de información que custodian en sus Retiros Interiores, sino en la comprensión de ellos mismos como parte de aquel Todo. Por ello el primer principio de su código espiritual afirma que uno debe empezar investigando en su propia realidad interior. Muchos se preguntarán: ¿Cómo?
Las formas no son lo importante, sino la intención de aquel que busca. El silencio y la meditación son buenas consejeras para adquirir momentos de paz y claridad, instantes en donde nuestra mente “verá” claro y podrá evaluar, sentir e interpretar nuestro camino. Los Maestros dicen que la mente debe observar sin juzgar lo que ve. Entonces automáticamente nuestro sexto sentido —o intuición, si preferimos llamarla así— nos advertirá los pasos correctos para nuestra evolución y aprendizaje, y las circunstancias y acciones que en una próxima ocasión deberíamos evitar. Pero la atenta observación de uno mismo no sólo involucra la meditación en sí misma, sino un estado de conciencia de todo cuanto hacemos en nuestro desenvolver cotidiano. Hay cosas que pueden —y deben— modificarse. Y otras que son inherentes a nuestro aprendizaje. Ver nuestra vida desde afuera, como si fuésemos científicos que están pendientes de cada detalle, de cada paso de aquel ser humano que somos nosotros, es un buen ejercicio para comprender desde otra perspectiva el milagro maravilloso que es nuestra existencia, y desde la cual podemos ver el Universo entero.




Segunda Ley: 
“La luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante”.

La definición más aceptada de la luz sostiene que es una onda electromagnética capaz de ser percibida por el ojo humano. Su frecuencia determina su color. Si le pedimos a alguien que visualice un haz de luz, o una radiación lumínica, lo más frecuente es que imagine un resplandor blanco, brillante y muy claro. Es como si el color blanco reuniera o sintetizara los diferentes matices de la luz. La luz —sostiene la creencia Hindú— fue parte de la creación del Universo a través de la exhalación de Brahma o el “Big Bang” que sugieren nuestros actuales científicos. La Luz sería la información que todo lo impregna. 

Los Maestros de la Hermandad Blanca afirman que existen “varios” estados en la naturaleza de la luz. Dicen que la luz puede ser alterada, modificada, y empleada a conciencia para distintos fines. Sin embargo, el segundo principio del Decadron se refiere a la luz como una alegoría que va más allá de este concepto. Habla de la luz como conocimiento.

Sostiene que su real naturaleza es perfecta, y que depende enteramente del receptor el uso equilibrado de aquella revelación. En otras palabras, este principio enseña dos cosas concretas:


1. Que el conocimiento verdadero es por naturaleza inocuo. No va a izquierda o derecha, no pierde su balance. Sencillamente, “Es”.


2. Es de responsabilidad del estudiante hacer buen uso del conocimiento. Este puede “iluminar” —conciencia, crecimiento—, o “cegar” —confundir, desorientar— si se lleva a cabo un empleo indebido de lo recibido.

Por ello El Decadron afirma que la luz verdadera alumbra o ciega según la actitud del estudiante. Es interesante constatar que el comportamiento de la luz que estudian los científicos no escapa a la enseñanza de este principio. Veamos un ejemplo sencillo: Todos sabemos que es peligroso mirar directamente al Sol, pues su radiación podría lesionar nuestros ojos. Ello no quiere decir que nuestra estrella —una enana amarilla— sea “negativa”, pues nos da calor, abrigo, y permite que la vida sea posible en el planeta. Sin embargo, en ciertos momentos sí se puede ver la figura solar, como en el amanecer. En otras circunstancias —como cuando el Sol se encuentra en el cenit— sería más que imprudente. Algo similar ocurre con el conocimiento.

El mal uso del conocimiento se ha registrado desde épocas muy antiguas. Grandes civilizaciones precipitaron su desaparición al perder la línea original de las enseñanzas recibidas. Por ello la “luz” alumbra o ciega de acuerdo a nuestra actitud.

 
Tercera Ley
: “El verdadero soldado de la luz batalla amando a su enemigo”.

Este principio sostiene que cada acción posee una energía. Desde el acto de la guerra a las más sublimes manifestaciones de amor. Por ejemplo, en experimentos científicos se ha demostrado que un pensamiento positivo tiene mayor energía que un conjunto de pensamientos negativos. Es decir, combatir el fuego con fuego, no es la mejor formula, y más aún cuando los principios universales —como el de causa y efecto— están operando constantemente. El Decadron afirma que el verdadero “soldado de la luz” enfrenta las cosas con amor. Y se refiere al estudiante como “soldado” por cuanto el caminar humano se encuentra en el medio de una intensa pugna de fuerzas e influencias.

El sabio chino Lao Tse impartía una forma adecuada para hacer frente a ese conflicto: la quietud. El árbol manso y moldeable, era más resistente a las embestidas del viento, frente a un árbol duro y rígido, que corría el riesgo de romperse. Y es que, erróneamente, se ha pensado que una actitud calmada y pacífica es sinónimo de debilidad. Al contrario, es una muestra de poder y control interno. En un mundo donde es evidente la pugna de fuerzas, la paz interior es la espada que protege al guerrero de la luz. Un guerrero que comprende la naturaleza de su adversario. Por ello lo ama, no lo odia. Y he allí el secreto del tercer enunciado de El Decadron.

El verdadero soldado de la luz batalla amando al enemigo porque su lucha no es un acto de resistencia, sino de no-resistencia, una actitud llena de paz, de quietud, de comprensión, de perdón y, por consecuencia, de control de la situación.

 
Cuarta Ley
: “La verdadera protección radica en el control del miedo interior”.

Los Maestros de la Hermandad Blanca son semejantes a los monjes orientales. Poseen una gran espiritualidad y sabiduría, pero no por ello dejan de ser fuertes y firmes. De hecho, una de sus principales tareas es equilibrar la pugna de fuerzas que hay en el mundo. Como vimos en el capítulo anterior, el caminante debe enfrentar las pruebas e influencias que no vibran en la luz con amor y tranquilidad espiritual. Este nuevo principio que tratamos explora un poco más allá estas situaciones de conflicto, hablando concretamente del miedo y la protección. ¿Qué significa la protección? ¿Por qué su efectividad depende del control de nuestros propios miedos?

Habitualmente, definimos como “miedo” a una intensa emoción desagradable, activada por la percepción de un peligro —sea este real o supuesto—, ante una situación no deseada, o de cara a una experiencia desconocida, desarrollándose en tiempo presente o con inquietud de que ocurra en el futuro. Para muchos estudiosos, el miedo es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural a la “amenaza”. En el caso humano, muchas veces puede ocurrir ante un evento que el individuo no desea por alguna u otra razón. O que, sencillamente, desconoce, y esa situación le hace sentir indefenso. Las explicaciones, desde luego, son diversas. Pero todas concluyen de alguna u otra forma en que el miedo no es contraproducente, sino que opera como un mecanismo natural de supervivencia y adaptación. Si éste se desborda ante situaciones que tienen control, se podría interpretar como un error de percepción. En otras palabras, muchas veces el miedo puede derivar de la “ignorancia”.

En todos los casos, el control del miedo es una herramienta fundamental para enfrentar las situaciones de riesgo o peligro. Es fácil de deducir que la iniciación en el conocimiento puede disminuir la tendencia al miedo irracional. Los grandes Maestros de la historia humana siempre hicieron énfasis en no temer, pues la verdad estaba viva y nada ni nadie podía hacerles daño. Cuando el caminante conoce cómo operan las leyes universales, el miedo irracional empieza a desaparecer. La verdadera protección radica en el control del miedo interior porque de nada sirve conocer las leyes y ser asistidos por fuerzas superiores, si es que en la misma medida tenemos miedo y aprensión. La mayor protección del caminante es el dominio de sus propios fantasmas y temores.


Quinta Ley: 
“El verdadero maestro enseña con el ejemplo”

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La sencillez y contundencia de este principio fundamental, no requiere mayor explicación. Es un consejo antiguo, lleno de sabiduría, y que ha pervivido a través de las edades de la historia. Hoy en día, se ha convertido prácticamente en un adagio popular: “La acción determina cómo pensamos”. El Decadron afirma —sumándose a otras tantas filosofías de antiguo— que el verdadero Maestro enseña con el ejemplo; es decir, que el poder de su sabiduría se encuentra en la acción, en la obra, como reflejo de sus pensamientos. Un Maestro es vehículo de conocimiento. Y lo debe inspirar primordialmente con su propia vida.

En estos años, aprendí de la Hermandad Blanca estas cuatro verdades sobre la maestría espiritual:


1. Un verdadero Maestro no procura generar dependencias. Procura formar nuevos maestros y no más discípulos permanentes. Su misión no está en formar seguidores, sino conciencias libres.


2. Un verdadero Maestro es humilde por naturaleza. No es perfecto, a pesar de su conocimiento. Puede equivocarse en su sana intención, pero también reconoce el error y lo enmienda con amor y tranquilidad.


3. Un verdadero Maestro no obliga a aceptar sus enseñanzas. Ni impone su punto de vista. Sólo lo expone con amor y sabiduría. Otorga sin juicio alguno el conocimiento y deja que los oídos que están listos para escuchar, escuchen.


4. Un verdadero Maestro es coherente en sus actos con lo que dice y enseña. Si no es así, algo no está marchando bien.

Básicamente, estas cuatro verdades que aprendí armonizan perfectamente en el conocimiento que encierra El Decadron: El verdadero Maestro enseña con el ejemplo.


Sexta Ley
: “El verdadero mensajero es aquel que solo transmite el mensaje”.

Un mensajero es puente de una información. Un instrumento del Universo para hacer llegar determinado conocimiento o enseñanza. Por ello el Decadron sugiere que su participación en esa importante tarea no altere la real naturaleza del mensaje que se debe entregar. De lo contrario, podría afectar la esencia de lo recibido. En otras palabras, un mensajero debe evitar cualquier tipo de contaminación del mensaje que debe compartir.

En los grupos de contacto muchas veces los mensajes recibidos son alterados inconscientemente por nuestra particular forma de entenderlos y procesarlos, por nuestro carácter y opinión previa sobre ciertos asuntos, e inclusive bajo la influencia de intereses personales. La enseñanza de los Maestros hace hincapié en que todo aquello que vivamos en el contacto, debe ser transmitido tal y cual ocurrió, sin juzgarlo, sin resistencia, sin intentar interpretar la real esencia de las cosas que se nos dieron. Un verdadero mensajero transmite sólo el mensaje, sin alterarlo bajo ninguna circunstancia. Y comprendiendo, desde luego, que el mensaje es más importante que el mensajero.


Séptima Ley
: “La fe verdadera se sustenta en el conocimiento”.
Nos encontramos ante una de las fuerzas más poderosas del Universo. Una fuerza que puede ser empleada por el ser humano para cambiar el rumbo de los acontecimientos, modificar su vida, entorno, o al propio planeta. Podría decirse que es una energía, capaz de hacer cualquier cosa. Pero nadie sabe exactamente qué es la fe. Habitualmente se la define como “la convicción de lo que uno no puede ver”.  También podría traducirse como creer. Y aquí empiezan a accionar los principios universales, el “secreto” que yace detrás de la fe.

¿Qué quiso decir Jesús al afirmar que si tuviéramos fe del tamaño de un “grano de mostaza”, podríamos desplazar montañas? ¿Fue sólo un símbolo aquel ejemplo? ¿O encierra una verdad antigua?

La fe, en realidad, no es un acto ciego o irracional. La razón de ser de la fe puede hallarse en un conocimiento que la sustente, que expliqué por qué y cómo actúa. ¿Esto quiere decir que podríamos mover físicamente las montañas, tal como señalaba Jesús? Sin duda. Se puede. Pero para lograr aquellas cosas “increíbles” debemos generar una cantidad importante de energía. Por lo menos, del volumen de un grano de mostaza. Este principio enseña que la fe no mueve montañas sólo por los sentimientos o anhelos humanos, por más poderosos que sean. Habla de leyes espirituales poderosas que podrían explicar cómo opera lo que llamamos fe. Si sumamos ese conocimiento a nuestra poderosa capacidad de crear lo que creemos, habremos cruzado la línea que separa el discipulado de la maestría. He allí el secreto y sabiduría de esta ley.

Hasta aquí, hemos analizado el mensaje de los primeros siete principios de el Decadron. De acuerdo a los Maestros, los siete enunciados iniciales se concentran de manera especial en el caminante. En la persona o ser que siente vivir y realizar la luz. En los siguientes tres principios —que empezamos a tratar desde este momento— hallaremos un conocimiento orientado principalmente a la mística de grupo.

Para explicarlo de otra forma, el discipulado para convertirse en parte consciente de la Hermandad Blanca, requiere de siete pasos, que como vimos consisten en:

1. Conocerse a uno mismo para conocer al Universo.
2. Comprender la naturaleza de la luz y el conocimiento verdaderos.
3. Saber enfrentar las adversidades a través del amor y la no resistencia.
4. Controlar nuestras emociones para hacer efectiva nuestra propia protección.
5. Ser ejemplo de lo que hemos aprendido.
6. Comprender que el mensaje es más importante que el mensajero.
7. Fortalecer nuestra fe en el conocimiento.


Una vez que cruzamos estas siete “puertas”, nos hallamos ante la octava ley. Un enunciado que vibra más en la labor de grupo o hermandad.

Octava Ley
: “La sagrada doctrina se torna aun más sagrada si se es consecuente con ella”.
¿Qué significa este nuevo principio? Habla de la “doctrina”. Pero no en la acepción que muchas veces se relaciona a las religiones organizadas, sino como un conjunto de enseñanzas o principios. Ser consecuente con las enseñanzas espirituales significa no traicionar nuestro compromiso con nosotros mismos y con la Luz. Servir amorosamente a los principios que nos inspiraron e iluminaron. En suma, al propósito superior de nuestra misión. Así, en cada acción y esfuerzo, los designios superiores serán santificados, envueltos de una energía de voluntad y servicio. Se harán fuertes y adquirirán vida propia. Se transformarán en el alma colectiva de un grupo que trabaja en la luz. Y esa energía protegerá y asistirá al caminante, y le ayudará en la consecución de la obra.
Por ello El Decadron afirma que la doctrina “se torna aún más sagrada”, pues es nutrida de la energía de quienes vibran en ella y la realizan. No es sólo un símbolo. Hay allí un poderoso fluir de fuerzas. Este es un secreto que ha sido practicado desde épocas muy antiguas: Cuando un grupo de personas se une bajo el amparo de un principio en el cual vibran y creen, dan forma a un elemento, denominado por los Maestros “La Ley del Núcleo”.  Todo grupo humano, espiritual o bélico, religioso o político, trabaja con la Ley del Núcleo, independientemente de que lo sepan o no. La energía que generan al reunirse bajo ciertos ideales y objetivos, y trabajar decididamente por ellos, va dando forma a este elemento que se transforma en el “alma” o “Cuerpo Místico” de aquel grupo. Aquel “Núcleo” o “Templo Espiritual”, si es construido sobre la base de ideales elevados y amorosos, en proyección al servicio y la ayuda a los demás, se podría convertir en un foco de irradiación positiva en su momento de maduración. Esta verdad nos lleva directamente a la Novena Ley.



Novena Ley
: “El verdadero templo es aquel que se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.
Habitualmente definimos a un templo como un lugar para oración. El término proviene del latín templum, que designa un edificio sagrado. En la antigüedad, se le asociaba al cosmos —como si el cielo tuviese su reflejo en la Tierra—, y muchas culturas irguieron maravillosas construcciones para comunicarse con aquellos secretos de la bóveda celeste. Antes del cristianismo, Sumeria, Egipto, Grecia o las culturas americanas —entre ellas los mayas e incas— poseían importantes templos, en donde no sólo se consagraban al Sol o las estrellas, sino también a la propia naturaleza. Sin embargo, templo no sólo designa una construcción humana para las prácticas místicas y la oración. Como vimos en la octava ley de El Decadron, un conjunto de ideas o principios pueden ser santificados si creemos en ellos y empezamos a trabajar decididamente en esa dirección. La novena ley nos dice ahora que luego de ese proceso, estamos creando un templo “espiritual”. Por ello advierte que el templo verdadero “…se construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.

Esotéricamente, se conoce este fenómeno con el nombre de “Egrégor”, voz verbal del griego clásico que significa “vigilar”, “velar”, “estar despierto”. Otra interpretación se desprende de la contracción de las palabras árabes “eg” y “gregen”, que significan “eso que reúne” o “lo que reúne”. En otras palabras, el Egrégor sería aquel cuerpo místico que logramos crear gracias a la Ley del Núcleo que agrupa el aporte psíquico. Este principio nos dice que todo lo que sentimos  pensamos y hacemos nutre, alimenta y construye nuestro Templo Verdadero que es el espiritual.


Décima Ley
: “El verdadero místico es aquel que pone en práctica los principios del Cielo y que muere constantemente por amor al prójimo”

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Es difícil describir la belleza y verdad que encierra este principio. Sintetiza el espíritu de todo verdadero caminante de la luz. Es, sencillamente, la consigna y misión de la Hermandad Blanca: poner en práctica los principios que rigen el Universo y aplicarlos en el servicio a los demás. Y casi siempre en silencio. No hay mayor misterio, pues “los principios del Cielo” no son otra cosa más que las leyes universales. Un verdadero místico vive y acciona en total conocimiento de estas leyes.

Pero, ¿qué significa morir constantemente por amor al prójimo?
Es una alegoría que señala el sacrificio por amor a los demás.  El “sacro-oficio” o nuestro trabajo santo por el próximo, al que tenemos más cerca. Esto quiere decir que nuestra vida debe ser una labor de servicio sin esperar nada a cambio. Una tarea que puede requerir en ciertas circunstancias de grandes pruebas y esfuerzos para purificar nuestras intenciones y el alcance de la obra. “Morir constantemente” expresa constancia en esa misión.
El servicio es el mensaje de la Décima Ley de El Decadron.


NOTA: Este artículo es una adaptación del libro “Los 10 Principios Espirituales de la Hermandad Blanca” de Ricardo González.